Los
alimentos son imprescindibles para la vida y suministran al organismo los
nutrientes y energía necesarios para mantenerse saludable. Para mantener la
salud debemos conocer nuestras necesidades nutricionales así como la
composición de los alimentos. De este modo podremos analizar si nuestra forma
de alimentarnos es la correcta y modificar nuestra dieta si fuera necesario.
Sería
ideal poder definir la alimentación saludable como aquella que incluye una lista
de alimentos considerados saludables, sin embargo esto no es así. Una persona
puede alimentarse con alimentos saludables sin embargo no es suficiente para
calificarla así.
Una
alimentación se considera saludable cuando todos o en su defecto la gran mayoría
de los productos que la componen son alimentos saludables que aportan una
variedad de nutrientes y calorías que permite cubrir las necesidades diarias
sin excesos ni deficiencias.
Los
alimentos saludables se caracterizan por ser aquellos que en su unidad
concentran naturalmente una variedad de nutrientes, son alimentos naturales
ofrecidos por la propia naturaleza y son mejores cuando no pasan por procesos
industriales.
Un
alimento saludable puede pasar por un proceso industrial y seguir siendo saludable
pero también puede dejar de serlo si se somete a procesos o transformaciones
fisicoquímicas que disminuye su calidad nutricional o por la incorporación
significativa de aditivos artificiales o por su pobre valor nutritivo y elevado
valor calórico.
Por
otro lado, la alimentación saludable debe incluir aspectos sobre frecuencia de
consumo de cada tipo de alimento, cantidad de alimento consumido y formas de
preparación e ingredientes de dicho alimento o comida.
En
conclusión, la alimentación saludable no se limita solo al alimento sino que
además del alimento está referida
también a cuánto, cómo y con qué frecuencia se consumen los alimentos y debe
estar en relación a las necesidades nutricionales y de energía de cada persona.

